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Escamados o lisos, por
doquier los pescados saltarines de la gran
ciudad, ella su red y también nuestro océano, la ola
que revuelca el
sazón de los cebiches y las tangas de las sirenas, que
trae consigo el
cachalote y al cangrejo trepador.
Marurbe todas esas aguas
aquietadas en
los mosaicos y azulejos del puerto-restorán; marurbe
todas esas aguas
domeñadas de la alberca comunal…
Alfonso
Morales |
MARURBE
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